Creo haber descubierto la ruta dulce aproximada
al misterio mágico de los cuerpos incandescentes:
el chiste no consiste en pedir un deseo cuando pasa la estrella fugaz,
sino que pase dicha estrella cuando estoy pidiendo mi deseo.
A lo cual concluyo que uno debe estar
siempre lleno de deseos
y de estrellas fugaces por supuesto.
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