Para no variar llegaron tarde al aeropuerto y entonados por la botella de vodka màs barata y el jugo de naranja más horrible que encontraron. Tenían medido el tiempo para pasar al baño y echarse un cigarrito antes de subir al avión. El encanto residía en ser los ultimos en abordar.
El avión salía 6:10, y a las 6:03 estaban dándole la última fumada al cigarro a escondidas en el baño. Nunca habían visto peores baños que los del aeropuerto de Tijuana, estaban todos asquerosos, con guacaras y mierdas de colores flotando quietas en las tazas.
Cada uno se estaba echando, en su cubículo apestoso, un tabaco. Los tres. Zorba el grifo, Quique, y el Marquitos.
A las 6:04 exactamente se escuchó un espantoso grito:
¡¡NOOOOOO!!
Que ¿qué pasó? Nada. A Marquitos se le había caído a la letrina su pasaporte, su pase de abordar y su pipa para fumar piedra.
¡¡NOOOOO!!...¡¡Mi pipa!!
Sólo él sabía lo inconsolable de sus trágicas palabras. La pipa era una pipa artesanal de aluminio con filtro de cobre y piel de becerro tierno en la boquilla para no quemarse los labios.
¡¡¡¡MI PUTA PIPA!!!!
Los seis minutos restantes, Quique y Zorba el grifo se la pasaron botados de la risa mientras veían flotar entre la porquería los documentos: la pipa yacía en el fondo.
Se lo tuvieron que llevar casi arrastrando y de las grañas porque Marquitos quería aferrarse a idear alguna maña para rescatar sus pertenencias, o más bien su pipa.
Explicaron al personal correspondiente lo sucedido y el avión salió 15 minutos tarde porque mandaron al servicio de limpieza a solucionarle el accidente. Lo dejaron subir sin pase y el pasaporte se lo entregaron entre miles de servilletas perfumadas en un una bolsita sellada. La pipa, por supuesto, no pudo ser recuperada.
"Your attention, please".
En caso de una pérdida de presión en la cabina, o situación de emergancia, de los compartimientos superiores, caerán frente a usted un rosario y un librito de oraciones con anexo de locuciones latinas. Les suplicamos no llevárselos a casa.
"Thank you"
Ya en pleno vuelo, se la pasaron pidiendo cervezas como si las estuvieran pagando. De cierto modo, todo lo que pudieran consumir en el trayecto estaba pagado y a precio muy caro.
Marquitos estaba enojado y sus motivos tenía. Quique y Zorba sólo estaban borrachos, pero Marquitos, pedo y enojado, es de lo peor. Comenzó por ofender a la azafata, siguió con maldiciones al capitán de la tripulación, se quería pelear con el vecino de enfrente, luego cantó, luego se vomitó y por último se quedó dormido.
Dejaron de pedir cerveza por pena y porque Zorba el grifo traía un mezcal de a cauartito en la mochila. Sólo pidieron el jugo y que por cierto estaba peor que el que tomaron horas antes.
Quique y Zorba terminaron cantando cuando el avión comenzaba a descender y los vecinos se quejaban airadamente de ellos. Pidieron una disculpa pública falsa a carcajadas. Marquitos se despertó de malas, crudo y peor que cuando se durmió, pero ya estaban en tierra.
Se prometieron unas chelas y no volver a volar ebrios. Al menos no en esa aerolínea.
Por si fuera poco, se fueron a quejar por el servicio, pero no los atendieron.
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